El niño de 7 años se muestra más tranquilo que en el año anterior,
se mueve menos. Controla más su comportamiento.
Muchos
de los hábitos los realiza ya sólo: lavarse, vestirse,...
pero aún precisa ayuda para hacer correctamente otros como
bañarse,...
Conoce
las distintas partes de su cuerpo y de sus articulaciones
(codos, rodillas, cadera,...).
Distingue
con claridad el lado derecho y el izquierdo, tanto sobre
sí mismo como en relación a otros.
Si no es así, se verán complicados los demás aprendizajes
escolares, tal y como hemos indicado en anteriores edades.
A
nivel de inteligencia, hay un importante cambio: alcanza las
llamadas "operaciones concretas". Ello significa
que se pasa a la reflexión y la comprensión
lógica de las cosas; empieza a poder ponerse en
el punto de vista del otro.
Disminuye,
en contrapartida, el pensamiento mágico.
El niño de esta edad sabe clasificar y hacer series,
así como establecer correlaciones entre 2 o más
series de objetos.
Se
desarrolla más la conciencia de sí mismo y la de la conciencia
moral. Se siente más responsable de sus acciones y de
sus cosas.
Participa
en el juego de los compañeros de su edad, respetando las reglas
establecidas. Este espíritu de participación y cooperación
se hará notar también en al familia; será un buen momento
para favorecer y fomentar sus iniciativas.
Domina
mejor sus emociones delante de los demás, así como sus
miedos.
Muestra
más pudor en mostrar su cuerpo; no le gusta desvestirse
delante de otras personas. Asimismo expresa gran interés por
todo lo relacionado con el cuerpo (embarazo, nacimiento, cambios,...).
A
esta edad, el niño debe haber aceptado el sexo al que pertenece,
identificándose con el progenitor de su mismo sexo. Normalmente,
esto ya se produce en torno a los 4-5 años.
Se
propiciará realizar actividades conjuntas que les haga tener
cierta complicidad.
Ante
todo, para contribuir a su progresiva madurez, se fomentará
el deseo de hacerse adulto y de reafirmarse como persona.