Hay cambios bruscos. Es una edad algo difícil.
Se
muestra hipersensible, susceptible e irritable. Habrá
que cuidar mucho las reacciones ante sus acciones o sus
errores.
Se
espera más de él. Las exigencias sobre él
son mayores.
Se
producen cambios en el organismo: caen los dientes
de leche y empiezan a salir los primeros molares definitivos.
Todo el organismo se hace hipersensible: son frecuentes las
molestias físicas de anginas, pies y piernas, fatiga,... se
le darán los cuidados que precise, pero sin demasiadas contemplaciones,
pues se favorecería la fragilidad.
El
ejercicio y una buena alimentación le ayudarán.
Se
observan bruscos cambios de humor que le hacen rechazarlo
todo y no querer nada, seguido de arrepentimientos y acercamiento
social.
Hay
nuevos progresos motrices: en su juego hay un gran
derroche físico. Se distrae fácilmente: su impulsividad
le hace no percibir los peligros.
El
niño de esta edad continúa sometido a lo que percibe de
forma inmediata, y esa percepción aún no es capaz de corregirla
mediante el razonamiento lógico (de la misma forma que lo
viene haciendo en los tres últimos años).
El
niño de esta edad iniciará su etapa en la
escuela, muy distinta a la que era en preescolar: ahora
se enfrentará a más exigencias,... Se le intentará
facilitar esta adaptación: se le preparará
hablando con él sobre lo que le espera (dónde
irá, con quién, qué hará,...).
El principal objetivo del curso será el aprendizaje
de la lecto-escritura. Si el niño está maduro
para ello, en poco tiempo aprenderá. para ello deberán
darse una serie de condiciones:
- un dominio suficiente del lenguaje
hablado (que distinga sonidos, palabras,...)
- que su inteligencia se encuentre ya en el nivel analítico,
es decir, que sea capaz de aislar y diferenciar formas, componer
y descomponer grupos de letras,...
- una buena lateralización
- buena organización del espacio y del tiempo
- una visión y audición dentro de la normalidad
- buena psicomotricidad
Es
importante no forzar al niño a iniciarse en
la lectura, por el hecho de tener 6 años.
Tendrán
que revisarse las condiciones mencionadas, y trabajar la o
las que falten, para que más adelante pueda darse dicho
aprendizaje sin problemas.
Forzar al niño y dramatizar su fracaso en la lectura,
sólo provocaría en él un rechazo total
hacia todo lo relacionado con la lectura, y por extensión
a otras asignaturas, viéndose así afectado su
éxito escolar.
El
cálculo será el otro aprendizaje importante
del curso: clasificar, ordenar, aprender las series de números,...
Para ello, se requerirán las mismas condiciones que
para la lectoescritura.
Con
frecuencia a esta edad se da una nueva fase de "por
qué".
Sabe
conversar con fluidez.
Muestra
interés por los cuentos clásicos, y por la naturaleza,
los animales, las plantas,... Conoce algunos de estos cuentos
de memoria y es capaz de contarlos.