Esta
etapa es un punto culminante en el desarrollo del niño.
Es un momento crucial: se produce la toma de "conciencia
de sí mismo"; esto puede reconocerse en el
uso que hace de los pronombres personales.
Al
final del 3er año, el niño empezará a
hablar de sí mismo en primera persona y no en tercera.
En esta edad hay una reestructuración global de todas
las funciones psíquicas
Normalmente, a esta edad suele haber terminado la etapa del
"no" o del negativismo. Ello hará que esta
edad sea más fácil de tratar.
Su
lenguaje va perfeccionándose, sobre todo a nivel
de construcción: utilizará artículos,
preposiciones, conjunciones,...
Va
apareciendo el juego con otros niños, aunque
le sigue gustando el juego en paralelo, así como el
solitario. Aunque le sigue gustando cambiar a menudo de juego,
dedicará cada vez más tiempo a la misma actividad.
Muestra grandes dosis de imaginación en su juego.
Creerá
todo lo que le digamos. No hay que aprovecharse de ello
para chantajearle o amedrentarle con la aparición de
personajes malos con el objetivo de conseguir nuestros fines
o de hacerle desistir de los suyos.
La
línea de la "normalidad" de esa imaginación
vendrá marcada por el hecho de si el niño sabe
o no que está jugando.
Hay
mejor y mayor coordinación en sus movimientos: sube
y baja escaleras alternando los pies, abrocha y desabrocha
sus botones,...
A
esta edad, suelen aparecer los miedos con mayor intensidad
que a los 2 o a los 4 años.
Ahora,
podrá incluso expresarlos verbalmente.
Se
produce un importante cambio: el niño es ahora capaz de
representar en su pensamiento la acción que va a realizar
(antes de realizarla), así como expresar mediante el lenguaje
hechos pasados.
Planteará,
incansablemente, preguntas (los conocidos "por qué")
a las que habrá que intentar responder. Intentaremos ampliar
al máximo la respuesta, contribuyendo así a desarrollar el
lenguaje y su inteligencia.
A
esta edad se inicia el curso escolar. La actitud que
adopten los padres ante esta nueva situación marcará
la actitud del niño. Hay que intentar no sobreprotegerle,
pues con ello no favoreceríamos su autonomía;
al contrario, le perjudicaríamos acentuando más
su inseguridad.
Es importante no retrasarse a la hora de recogerle, pues el
mayor de los temores del niño es el del abandono.
Si cuenta con la presencia de un hermano mayor, todo será
más fácil, pues en él habrá un
fuerte deseo de imitarle en todo; también en esto.
Pero no para todos los niños es fácil el inicio
escolar; para algunos supone un auténtico trauma que
habrá que ayudar a superar. El niño podrá
manifestar dicho rechazo mostrándose más agresivo,
comportándose como si volviese a ser más pequeño
de lo que en realidad es, pesadillas,..