Los
niños, aquellos que tienen la fortuna de tener
una niñez- que no les ha sido arrebatada por
alguna guerra, por la orfandad, la explotación
u otro tipo de tragedia- quizás no vivan una
vida de terror, pero tienen sus dramas.
Debemos
considerar estos dramas como esperables en la infancia.
Aunque no lo recordemos, todos cuando niños,
alguna vez nos hemos sentido incomprendidos, inútiles,
malqueridos, con temor a ser abandonados, terriblemente
culpables o malos.
Hasta
hace poco tiempo esa angustia existencial- ¿
porque los niños no habrían de tenerla?-
se vivía en silencio. Tal vez sólo los
escritores- empezando por su diario íntimo- hablaban
con libertad de sus vivencias infantiles. Hoy en día,
los niños, si bien guardan sus secretos, expresan
con más naturalidad sus dificultades, sus miedos
irracionales, sus deseos descabellados, sus sueños
imposibles.
La
comunicación entre padres e hijos ha evolucionado.
Los efectos pueden resultar beneficiosos para algunos
y negativos para otros . Este progreso- que ha producido
cambios en la educación y en la crianza- es producto
de los descubrimientos realizados por la Psicología
Infantil. Desde hace más de un siglo, distintas
investigaciones y experiencias dan cuenta de la existencia
del psiquismo infantil: los niños tienen un mundo
interior habitado por fantasías y sacudido por
impulsos.
Recuerdo
cuando comenté mi decisión de estudiar
Psicología: mi padre intentó disuadirme
exponiéndome las ventajas de otras carreras más
prestigiosas como la Abogacía, la Medicina o
la Arquitectura; mi abuela inmigrante jamás pudo
pronunciar la palabra "Psicología"
a pesar de intentarlo con su pobre castellano; el director
de la escuela en la cual trabajaba como maestra jardinera
afirmó con un dejo de desprecio "Eso es
para los locos" (¡Y pensar que era una escuela
francesa y fundada después de mayo del 68!).
Los
padres, abuelas o directores de colegio que se sorprenden
o se desilusionan cuando se menciona la Psicología,
son cada vez menos. No obstante, todavía queda
un largo camino para recorrer. Pareciera que aún
permanece la sospecha de que el aspecto psicológico-
como no aparece en los estudios de laboratorio, ni en
las placas de radiografía y no puede ser medido
por aparatos ni auscultado por médico- no existe.
Para que los aportes de la Psicología Infantil
sigan enriqueciendo la comprensión del mundo
de la niñez y colaborando en la prevención
de las perturbaciones mentales, es preciso vencer dos
obstáculos: la creencia de que la psicología
es "para los locos" y el mito de que los niños
no tienen dramas.
Diana
Liniado dianal@ciudad.com.ar
Psicóloga de niños
Argentina